El episodio del podcast de hoy es un episodio creado por ti si eres una de las personas que está en Instagram (@carlotaserrapio). A partir de ahora y durante esta cuarente, los sábados será día de historia.

A partir de tus palabras construiré una historia en la que hable de personalidad, psicología, emociones… Lo que surja en ese instante en mi mente más creativa.

Las palabras de hoy fueron:

Desamor y árbol

Dentro audio:


También lo puedes escuchar aquí:

Y si la prefieres leer, aquí la tienes:

Hace tiempo que pienso en cómo sería mi vida viviendo en este lugar. No sé como se llama esta ciudad o este pueblo, pero la postal es preciosa. Me encanta el suelo empedrado, las casas bajitas y la cantidad de verde que se ve a lo lejos. Desde esta perspectiva parece que la calle se acaba y llega el vacío, un vacío en el que hay un gran valle, rodeado de montañas preciosas, con unas formas espectaculares y guardando bastante simetría, dentro de la simetría que puede guardar la naturaleza, claro. Es un lugar limpio, virgen y con mucha mucha luz y también parece, que mucha paz. La paz que sin duda yo necesito ahora.

Mi vida es un caos. Estoy de aquí para allá. No paro. Que si el trabajo, que si los niños, que si mi ex marido, que si mi jefe, que si mis vecinos, que si ordena esto, que si resuelve aquello otro, que si ven aquí y ayúdame a colgar esto… ¡BASTA! ¡No puedo más! ¿Es que no lo veis?

Pero no lo ven, claro que no lo ven. Cómo lo van a ver si yo no digo ni mu. Si yo me callo una y otra vez y resuelvo todo. Cabe decir que no me fío de como puedan hacer las cosas los demás. Pero vaya, que tampoco está de más que algún día me digan: no, basta, descansa, te lo mereces, muchas gracias por todo lo que haces, pero esta vez me lo vas a dejar hacer a mí. ¿Por qué no me dicen eso?.

¿Por qué no me dicen eso? Me estoy acordando ahora de algo que me solía decir Manuel, mi ex, ese asqueroso por no llamarlo de otra manera que me dejó porque el desamor llegó a su vida. Ya no me quería dijo el muy sinvergüenza. Nono lo que no quería eran cargas familiares. Nunca supo hacer las cosas de casa ni ocuparse de los niños. Era un sinvergüenza. Un caradura. Y claro, apareció en su vida una mujer más joven, sin hijos y sin cargas de ningún tipo y se fue con ella. El camino fácil. Siempre le encantaron los atajos. En fin… Voy a dejar de machacarlo, no me viene bien. Necesito paz.

Pues lo que me solía decir ese, era que ya no me ofrecía ayuda porque yo siempre le decía que no hacía bien las cosas. Y me da rabia reconocerlo, pero tenía razón. Aquí, el muy caradura sí que decía la verdad. Nunca le dije qué bien hacía las cosas. Bueno sí, un día que le hizo a Marcos (nuestro hijo mayor) una pajarita para llevar al cole. Era enorme y muy bonita.

Estaban haciendo una actividad en su aula y la profe les pidió a los niños que hicieran una manualidad en casa y Marcos dijo: quiero una pajarita. Pues Manuel raudo y veloz se puso a hacerla con él. Los recuerdo a los dos en el jardín, en la mesita que hay junto al árbol, recortando y doblando papeles hasta hacer una gran pajarita con la que Marcos disfrutó muchísimo y se sintió genial. Ese día agradecí mucho a mi marido lo que había hecho. Bueno, a mi ex marido. Quizás fueron pocas veces.

En fin. Voy a continuar imaginándome como sería mi vida en este pueblo, precioso, soleado, con unas montañas inmensas y sin ningún tipo de preocupación. Feliz. ¿Conoceré algún día ese lugar?

Espero que te haya gustado y que hayas reflexionado sobre la personalidad de la protagonista, sobre cómo se encuentra y si en si quizás tú te pudiste sentir así alguna vez también.

Cuéntame tus impresiones en comentarios.

Y si te apetece o necesitas ayuda, te dejo a continuación el calendario para que puedas reservar tu cita.

CALENDARIO

Un abrazo,

Carlota

Add Your Comment