Hoy voy a proponerte que entres en ti. Que te observes, que te escuches y que saques conclusiones. Nuestra vida se divide entre lo que deseamos y lo que necesitamos, entre lo que somos y lo que queremos ser, entre demostrar y tener miedo por no encajar, etc. Esperanzas y miedos se cruzan, se mezclan y al final estamos más perdidos que un pulpo en un garaje.
En estos días pueden surgir conflictos en casa, fuera, o pueden aparecer dudas de muchos tipos. Si sólo vemos o pensamos que estos conflictos que surgen son debido o por culpa de otras personas o de circunstancias meramente externas y no vas a observar en ti o no vamos a observar en nosotros mismos, solo estaríamos agarrando la mitad del conflicto.
Tú también eres parte del conflicto. Tanto por acción o por omisión.
Seguro que te suenan porque las habrás dicho alguna vez, frases que comienzan por “tengo que…”, “no puedo…”, “necesito…” o por “tengo miedo de…”, frases que suenan a dolor, a carencia, a obligaciones, a miedo, son frases que denotan cierto malestar, en su mayoría, ¿verdad?
Vamos a por el ejercicio:
a) Tengo que:
Coge papel y lápiz y pon el cronómetro durante 5 minutos y escribe todo lo que se te venga a la cabeza que empiece por “Tengo que…” haz una lista de todas las cosas que tienes que hacer. Si te quedas en blanco y todavía no han pasado los 5 minutos, quédate delante del folio pensando hasta que finalice el tiempo. Piensa en todo lo que tienes que hacer largo y tendido.
Una vez pase el tiempo, cambia a todas las frases que hayas escrito el “tengo que” por el “elijo que” y reflexiona en cómo te sientes tomando decisiones desde el convencimiento y la seguridad. ¿Ha cambiado algo? ¿Dejarías de hacer algo de lo que tenías que…? Una vez tengas las frases cambiadas y seleccionadas aquellas que realmente encajan contigo, añade a cada frase una explicación del porqué lo elijes. Y de nuevo tómate otros 5 minutos para hacerlo.
b) No puedo:
Ahora haz el mismo ejercicio con las frases “no puedo”. Escribe en 5 minutos todas las frases que se vengan a la cabeza que empiecen por “no puedo”, obsérvalas y cambia el no puedo por “no quiero”. ¿Qué sientes ahora? ¿Ha cambiado algo de nuevo? ¿Realmente no quieres hacer eso o simplemente es miedo?
c) Necesito:
Vamos a por la siguiente. En 5 minutos escribe todas las frases que se te vengan a la cabeza que comiencen por “necesito”. Acto seguidas sustituye el “necesito” por “quiero”. Este ejercicio te ayudará a comprobar si realmente necesitas algo o sencillamente puedes sobrevivir sin ello. Date cuenta de lo que realmente necesitas frente a lo que a veces te atormenta pero no es necesario. Reflexiona sobre ello y como siempre cuando cambies la frase por quiero… añade lo que se te ocurra.
d) Tengo miedo de:
Y por último haz durante 5 minutos una lista de cosas que comiencen por “tengo miedo de…” ¿Qué te da miedo intentar o hacer? Piensa durante ese tiempo sobre ello y cuando finalice el tiempo cambia el tengo miedo de.. por el “me gustaría…”
Este ejercicio te ayudará a que te entre el gusanillo de muchas cosas. Quizás te den miedo cosas pero la ganancia que vas a obtener puede merecer correr ese riesgo, ¿no? Quizás te ayude a tener más confianza en ti mismo o en ti misma.
Conclusiones:
Las frases que son obligaciones como en tengo que, debo de, etc. son frases que no nos convencen interiormente. En cambio si elegimos hacer, si decimos que no queremos, etc. nos damos seguridad, convencimiento y por tanto las hacemos o dejamos de hacer con seguridad.
Dentro audio:
Y aquí también puedes escucharlo:
¿Cuáles son tus conclusiones?
No dudes en escribirlas y compartirlas con nosotros/as si te apetece ya que yo estaré aquí muy atenta para responderte.
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Un abrazo grande,
Carlota.
