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¿Eres consciente de que tu estilo de vida impide que puedas mejorar?

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Ir en piloto automático

Quizás sepas que muchas de las actividades que hacemos a lo largo del día las hacemos sin pensar. O para ser más correcta, en un inicio hay una intención pero por el acto mecánico que implica la acción, dejamos de pensar al cabo de segundos o minutos.

Un ejemplo muy claro de esto sería el acto de lavarnos los dientes o de conducir. A quién no le ha pasado que se acaba de lavar los dientes y no recuerda haberlo hecho al cabo de unos segundos. O a quién no le ha pasado que tras salir de casa, pensara: «¿habré desenchufado la plancha?».

Estos pequeños despistes cotidianos son el indicio de que algo no va bien dentro de ti. Puede que te esté avisando de que te falta organización, de que estás en un periodo de estrés porque te has comprometido con muchas cosas a la vez, de que no estás siendo claro o clara con tu pareja sobre determinados temas, y un sinfín de motivos más.

¿Cómo funciona el piloto automático?
  1. La mente se va hacia cualquier estímulo aunque no esté relacionado con lo que estamos haciendo.
  2. La mente solo está actuando sobre hechos concretos, nada más. Se comporta de forma mecánica y no hay un pensamiento y una vivencia intencional sobre ello.
  3. La mente se enreda en quejas o juicios sobre la realidad y las vivencias personales. Está en el polo negativo de cada situación.
¿Cómo salir del piloto automático?

Para salir del piloto automático haremos lo contrario:

  1. Enfocarnos en aquello que estemos haciendo. Poner atención consciente en cada momento. En caso de que la mente se disperse: redirigir la atención de nuevo hacia lo que nos ocupaba.
  2. Actuar con consciencia. Aunque nos parezcan actividades insignificantes, como las de los ejemplos anteriores, ponerle toda la intención y ser consciente de cada movimiento o paso que damos.
  3. Agradecer y sacar lo bueno de cada situación o actividad. Está claro que no todo es maravilloso. No se trata de engañarnos con un mundo color de rosa. Se trata de no enredarse en lo negativo e ir a la búsqueda de las soluciones. Si alguien me ha hecho daño,  si algo malo ha pasado a mi alrededor o si me ha salido mal eso que tenía entre manos, ¿cómo puedo hacer para revertir la situación o en caso de que no se pueda, que me ayude a llevarla mejor? Está claro, que en la queja y el juicio no está la solución.
¿Qué aprendes al salir del piloto automático?

Al salir del piloto automático te das la oportunidad de conocerte más. Poner atención en cada cosa que haces, en cada actividad te da la oportunidad de escuchar lo que tu cuerpo te está diciendo. Tal y como leías antes, al hacer muchas cosas en automático, no prestas atención a lo que verdaderamente estás haciendo y por tanto ni te das cuenta de tensiones, ansiedades, malestares físicos. Sólo te das cuenta de ello al terminar. Una vez pasa todo ves lo cansado o cansada que estás, el dolor de espalda o de mandíbula que tienes, el picor que sientes en el cuerpo o de repente, te pones enfermo/a.


El cuerpo es muy sabio. Es un gran sensor de lo que nos va bien, lo que nos va mal y lo que necesitamos en cada momento. Hazle más caso.

El cuerpo, antes que nosotros mismos, percibe la realidad tal y cómo es y tal y cómo nos afecta. Por ello algo que suelo recomendar a mis pacientes que no son del todo conscientes de esto es que se paren 3 veces al día durante unos pocos minutos y hagan un pequeño escáner corporal. Que repasen cómo está su cuerpo de los pies a la cabeza para que así, al haber practicado, puedan reconocer e identificar cuando entran en automático y se dejan de hacer caso y cuidar en determinados momentos que necesitarían hacer lo contrario.

Te propongo que lo hagas tú también. Que practiques y experimentes con tu cuerpo. Pero sin ninguna expectativa. No se trata de que hagas este ejercicio mejor o peor, se trata simplemente de escuchar lo que venga. En esa escucha pueden aparecer sensaciones del tipo de: aburrimiento, agobio, quedarte dormido/a, tensión, pensamientos dispersos… No pasa nada, déjalos que vengan y simplemente observa. Puedes apoyarte en la respiración para volver a conectar con el cuerpo. Hacer un par de respiraciones profundas te puede ayudar a recuperar la concentración. Y en último caso, si la situación se vuele insoportable para y ya retomarás el ejercicio en otro momento. Recuerda que todo está permitido. Es un ejercicio que solo te trata de ayudar a tomar conciencia de lo que dice el cuerpo para que en una situación de tensión real puedas identificarlo más rápidamente y así poder encontrar las soluciones de forma más sencilla.

Conclusiones:
  1. Tu estilo de vida puede ser el responsable de que no consigas tus objetivos.
  2. Para cambiar es importante tomar consciencia de que sólo tú eres el o la responsable del cambio. El problema o las dificultades no están fuera. Están dentro de ti.
  3. El mundo no es de color de rosa. No es maravilloso. Tiene dificultades. Lo que hagas con ellas es lo que determinará tus acciones y logros posteriores. La queja y la crítica sin más, hace que te ancles en el problema. La aceptación de la situación y la búsqueda de soluciones te lleva a salir de él.
  4. Vivimos en un mundo de muchos estímulos y muchas oportunidades por lo que nuestra mente se dispersa con mucha facilidad. Es normal. Simplemente toma consciencia y redirige la atención hacia eso que estabas haciendo.
  5. Es importante poner intención en cada momento, encuentro o acción, en la que estés involucrado/a. Vivir las diferentes situaciones de una forma superficial te lleva a no disfrutarlas plenamente y a reforzar tu estilo de vida en piloto automático.
  6. Vivir en automático hace que no seas consciente de tus sensaciones corporales. Y recuerda que el cuerpo es el primer sensor. El primero que nos avisa de qué algo no va bien.
  7. Presta atención al cuerpo. Dedícate unos minutos al día a observar tu cuerpo. A entenderlo. Poco a poco irás identificando de forma más sencilla cuándo estás actuando de forma consciente y cuando estás en automático y necesitas reconectar.
  8. No te juzgues. La vida es un continuo aprendizaje. Y el cambio no es fácil. Pero se trata de poner intención y atender a las sensaciones en cada momento para lograr lo que verdaderamente quieres.
Empieza con el cambio

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Espero tus comentarios, preguntas, impresiones sobre el post de hoy.

Para cualquier duda puedes escribirme a info@carlotaserrapio.com

Un abrazo,

Carlota.

 

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