fbpx

El hombre más feliz es aquel en cuya alma no hay ningún rastro de maldad

Platón

Estamos en un momento vital en el que los gestos de ayuda hacia los demás son más que necesarios. Cada día que pasa vemos y comprobamos cómo de importante es que nos quedemos en casa y cada día también vemos como los médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, personal de seguridad, policías, guardias civiles, personal de residencias y sanitarios de clínicas privadas, personal de supermercados, camioneros, repartidores, etc. tienen que ir cada día a trabajar para que nosotros podamos tener comida y cuidados básicos disponibles. Y también en el polo más doloroso de la vida vemos como hay personas sin techo, personas que vivían en la calle, ¿cómo estarán ahora?

Estas personas también son importantes, estas personas también tienen miedo y por supuesto, también tienen posibilidad de contagiarse. Y pese a todo, en muchos casos no somos conscientes de ello, porque nosotros no estamos ahí. Nosotros no estamos en su situación y por tanto, salvo en aplauso de las 20:00h, en el que podemos incluir a todos los que cité anteriormente y seguro que a alguno más que me haya olvidado, perdonadme de antemano, no nos acordamos de ellos a diario.

En una investigación mostrada en 2001 en la BBC explicaban lo siguiente:

Un hombre está tendido sobre el cesped del parque de la Universidad de Manchester, en Inglaterra, al borde de un camino frecuentado. Parece mareado. La gente pasa. Sólo unos pocos (el 15%) se detienen para ver si necesita ayuda. El mismo conejillo de Indias está tendido en el mismo lugar, pero ahora lleva una camiseta del club de fútbol de Liverpool (un club rival de Manchester, pero que tiene muchos seguidores entre los estudiantes originarios de Liverpool). el 85% de los transeúntes que son seguidores de este equipo se acerca para ver si su compañero necesita que le echan una mano. Al final del camino, un equipo de investigadores de la universidad interroga a todos los transeúntes, se hayan detenido o no. Este sentimiento influye de forma considerable en la manifestación del altruismo. 

¿Qué es el altruismo entonces?

Daniel Bastson, psicólogo social, describe dos tipos de altruistas: los falsos y los verdaderos.

Los falsos altruistas son aquellos que ayudan por el qué dirán, por el sentimiento de culpa o por recibir reconocimiento.

Los verdaderos altruistas son aquellos que ayudan aún cuando tendrían la posibilidad de no hacerlo.

Estos investigadores confirman que tan solo el 15% de la población es verdaderamente altruista como un rasgo permanente de su personalidad.

¿Por qué?

El altruismo y la empatía están directamente relacionados con la capacidad que tiene una persona para regular sus emociones. Las que mejor lo hacen son más altruistas que las otras, ya que si una persona está dominada por la ansiedad, la angustia, el miedo ya bastante tiene con ayudarse o intentar ayudarse a ella misma o a él mismo, como para ayudar a los demás.

Por lo tanto, hoy te invito a reflexionar sobre esto y a preguntarte si en las últimas semanas te has sentido altruista o has empatizado de forma genuina con las personas que lo están pasando mal y si no lo has hecho por qué crees que ha sido, si por tus propias emociones o porque directamente no te lo habías planteado. En ambos casos está bien. No siempre somos conscientes de las cosas y de las realidades hasta que alguien nos las cuente. Así que no te culpes y simplemente dale un espacio ahora.

Dentro audio:

También puedes escucharlo aquí:

Espero tus impresiones en comentarios y comparte con aquellas personas a las que creas que le puede ayudar o aportar. Recuerda los #sabiosentiemposdecrisis y #elclubdelasabiduría para crear piña y reforzar el sentimiento de pertenencia, como hoy no podía ser de otra manera.

Un abrazo,

Carlota.

 

Add Your Comment