Toca hacer balance. Llevamos una semana desde que comenzó el confinamiento por la crisis del coronavirus COVID-19 en España y muchas son las emociones surgidas en estos días.

Como sabrás, a día de hoy no existe una vacuna para erradicar el virus y quizás tarde meses o más de un año en llegar. Por ello es importantísimo que tengamos mucha precaución y hagamos caso a las autoridades sanitarias para poder contener el contagio y por tanto no saturar el sistema y por supuesto, estar a salvo y proteger a otras personas (incluidos los médicos, enfermeros, auxiliares, etc.).

Se nos ha pedido que nos quedemos en casa, que si tenemos que salir únicamente sea para ir a comprar al supermercado y a la farmacia (y no todos los días) o a trabajar en el caso de las personas que tengan o tengamos que salir. En los lugares en los que se pueden encontrar más personas debemos respetar la distancia de seguridad entre un metro y medio o dos de separación entre personas, tener una higiene de manos constante con agua y jabón o con soluciones hidroalcóholicas, toser contra el codo o en un pañuelo desechable, etc.

¿Qué pasa a nivel emocional?

A nivel emocional, el hecho de que nos hayan pedido que nos quedemos en casa y la novedad de esta situación, ha hecho que surgan muchas emociones mezcladas, entre ellas: confusión, estrés, ansiedad, miedo, pánico, tristeza, agobio, incertidumbre, etc.

Y desde los medios de comunicación y desde el gobierno y autoridades nos hacían un llamamiento a la calma y a la vez había y sigue habiendo muchísima información de forma continua.

Una amiga, cuando empezamos con todo esto, dijo algo así como que era la primera crisis sanitaria que nos pillaba con redes sociales y desde luego tiene toda la razón. Porque las redes son maravillosas pero también pueden ser muy peligrosas. Tanto por información desmedida, como por información errónea, las llamadas fake news. Por tanto, se trata de nuestra responsabilidad. Es importante, por supuesto que sí, que estemos informados pero con cautela. El estar las 24 o 12 horas conectados y enchufados al televisor solo dificulta la situación. La ansiedad sube, el miedo sube y el pánico aparece.

Por tanto, la primera recomendación sigue siendo, tras una semana de estado de alarma: infórmate lo justo y en los medios adecuados.
Crea rutinas:

De esta forma tendrás un marco de referencia vital. Te dará seguridad y por tanto reducir el estrés. De alguna forma adapta tus horarios y actividades lo más que puedas a lo que era tu rutina habitual.

En momentos de este tipo podemos dejarnos llevar por la apatía y descuidarnos a nivel de higiene personal pensando: “total, que mas da, si no voy a salir de casa” y esto está fantástico para un día muy esporádico pero para esta situación no es nada recomendable. Ya que: aumenta apatía, aumenta malestar, descuido personal, tristeza y pérdida de sentido vital. Emociones que seguro no te gustan en absoluto.

Por lo tanto: higiene, ducha, cambio de ropa, peinado… Que te veas bien en casa. No se trata de que andes en tacones (a los vecinos no creo que les haga mucha gracia) pero sí que estés cómoda o cómodo y te sientas limpio o limpia.

Higiene personal fundamental para no perder el sentido vital

 

La soledad:

Otra de las emociones que pueden surgir en estos momentos es la soledad. La soledad porque directamente estamos solos o porque nos sentimos solos y aislados del mundo. Fundamental si tienes amigos, familiares, que recurras a ellos por medio de teléfono o videollamada. No te aísles por el hecho de sentir malestar y esfuérzate en conectar con los tuyos. Te dará por un lado tranquilidad al verlos y escucharlos, probablemente y por otro te harán salir de tu dolor. Eso sí, que las conversaciones que tengáis no sean solo sobre el coronavirus. Eso haría acrecentar el malestar. Esta bien preguntar de inicio y después hablar de otras cosas.

Si por otra parte tienes un sentimiento más profundo de dolor por la soledad sentida te recomiendo no juzgarte y observarte Dedicarte un espacio para ti en el que veas y reflexiones sobre lo qué echas de menos o crees que te falta. Y a su vez que reflexiones sobre lo que sí tienes. Quién eres tú y qué tienes de positivo aparte de lo que te falta. De este modo puedes coger algo de fuerza y aire y moverte hacia la dirección que quieres. Recuerda, tener una rutina de actividades y descanso, te ayudará.

Si pese a todo esto sigues sintiéndote mal y no ves alternativas en ti ni en los demás. Te animo a pedir ayuda profesional. A día de hoy no podemos ir a psicólogos presenciales pero sí tienes a tu disposición psicoterapia online (yo misma la ofrezco) para encontrar una salida a todas esas emociones que están ahí atascadas.

Es habitual que la percepción de las emociones negativas se incremente. No te asustes

Es importante que sepas, que en situaciones de confinamiento, aislamiento y reclusión como la que estamos viviendo, las emociones más negativas o más dolorosas es habitual que se incremente su percepción y que por tanto, los pensamientos más negativos o disfuncionales surjan y las conductas por tanto que los siguen tampoco sean positivas por acción o por inacción.

No hay distractores a parte de nosotros mismos en estos momentos, y a veces, pequeños avances que se podían haber conseguido, como por ejemplo, salir a dar un paseo o relacionarte con otras personas, se ven truncadas de repente. Por ello, es habitual que se caiga en una especie de desesperanza. No te asustes por tus emociones ni porque parezca que hay un retroceso. Si no eres capaz de ver cómo salir de esas emociones pide ayuda. Tanto a profesionales como a amigos o familiares. Una mirada externa, seguro que te echa un cable.

¿Por qué surgen pensamientos negativos?

novedad – incertidumbre – irascibilidad

Lo nuevo no es conocido y escapa a nuestro control. El no saber cómo va a ser la situación o cómo va a reaccionar el mundo hace que nos pongamos de uñas para defendernos de una posible amenaza.

Y aquí aparece la famosa: ANSIEDAD. Que por supuesto, no viene sola, no solo están las sensaciones físicas con ella de mareo, taquicardia, dolor muscular, etc,. si no que además habla. Sisi, habla. Tiene vida propia y viene a fastidiarte.

Te manda mensajes del tipo: “esto es horrible”, “me voy a morir o mis seres queridos se van a morir”, “no saldremos de esta”, “mi familia no me escucha, no le importa lo que yo le digo”, “mi pareja me va a dejar, estamos demasiado tiempo juntos y se va a fijar en mis defectos”, “mi padre se acaba de levantar cuando yo llegué, no me quiere aquí, le molesto”…

¿Qué hacer?

De forma general, te recomiendo que no te des demasiada importancia y que en esos momentos en los que los pensamientos y las sensaciones más negativas surgen, te apartes y te des espacio de calma y tranquilidad. Sea por medio de respiraciones, meditación, visualizaciónes, de escritura, de deporte… Lo que a ti mejor te venga para rebajar tu activación mental. Puede que ya sepas que es lo que mejor te puede ir. Tienes una visualización guiada para relajar la actividad mental aquí. 

Momento de parar

Este momento es el ideal para parar y mirar dentro de ti. Ya te lo decía hace un momento, cuando hablaba de la soledad. Y para esto te traje el podcast de la introspección (el episodio número 3) con un ejercicio titulado “Consulta a tu sabio interior”.

En ese episodio te hablaba de la importancia de parar, de detenerte, de la oportunidad que puede darnos esta situación para no sentirnos culpables por no hacer nada, porque es lo que toca.

Y además a este ejercicio le puedes unir el ejercicio escuchado en el episodio número 7 del podcast (que te dejo aquí) en el que te hablé de la admiración a los demás, aprovechando que el jueves fue el día del padre. Admirar a otros te da la oportunidad de copiar lo bueno que puedan tener y moverte por ir paralelo o paralela a esas acciones si encajan con tus valores. Fantásticos ejercicios para aprovechar la oportunidad de empezar de cero o de recuperar algo que has dejado de lado.

Por tanto, mi recomendación para estos días y para estas semanas que nos pueden quedar así, es calma, es tranquilidad, busca la oportunidad de todo esto. Entiende que todos estamos en la misma situación, que no es algo exclusivo de ti. Todos y todas tenemos el mundo parado y todos y todas sentimos emociones negativas en algún momento. Es natural. Todas las emociones que surjan son bienvenidas, todas tienen algo que decirte y todas son temporales. Al igual que esta situación. Quédate con todo lo que te he dicho hoy, reflexiona sobre ello, márcate una buena rutina y diviértete, por supuesto que también, diviértete. El podcast de ayer va de series. Así que si te gustan, pásate por allí y escoge una para empezar.

Dentro podcast:

Y también puedes escucharlo aquí:

Espero tus comentarios e impresiones.

Recuerda que para lo que quieras aquí me tienes. Te dejo un calendario a continuación por si quieres reservar una sesión conmigo para que te eche un cable en estos momentos.

Calendario. Pide tu cita.

Y si crees que este podcast le puede ayudar a alguien comparte con esa persona para que sea también uno de los #sabiosentiemposdecrisis y forme parte de #elclubdelasabiduría.

Un abrazo,

Carlota.

Add Your Comment